Chavs. La demonización de la clase obrera.

Chavs

Hace unos meses Capitán Swing Libros publicó la traducción al castellano de “Chavs”, el estudio en el que el periodista Owen Jones analiza el escarnio público al que se han visto sometidos los estratos más bajos de la sociedad que ya causó revuelo cuando salió a la venta en el Reino Unido en el año 2011. Sigue leyendo

Modas del cine actual (y III): cine para toda la familia

Si en los dos post anteriores he hablado sobre modas que determinan estrategias de producción cinematográfica, ahora es el turno de otra tendencia más cercana a los principios estéticos sobre los que se construye una película. A una abrumadora mayoría de las que han pasado por la cartelera en los últimos años se le podría colgar la etiqueta cine para todos los públicos, en el que temas polémicos como el sexo, las drogas o la política apenas se dejan ver, o lo hacen desde una perspectiva tan gazmoña que duele. Lo triste es que las cifras de taquilla dicen que buena parte del público ha dado su beneplácito a esta visión del cine. Sigue leyendo

Modas del cine actual (II): remakes, readaptaciones y reestrenos

En los últimos años la cartelera comercial se ha ido llenando de presencias del pasado, ideas e historias que ya se han visto antes en otros libros, otros cómics u otras películas. Es un fenómeno parecido a todo lo que comenté en los posts sobre Retromania que sucedía en con la música: también el mundo de cine se ha visto atrapado en un estado de eterno retorno. Y hoy toca hablar sobre algunas de las formas en que se manifiesta esto. Sigue leyendo

Modas del cine actual (I): Franquicias

Antes de repasar los envases cinematográficos actuales me parece oportuno detenerme a hablar sobre tres tendencias que determinan lo que se estrena en cines en las últimas temporadas: las franquicias, los remakes y el cine para toda la familia. Así que hoy toca hablar de las franquicias: esas cosas a las que de toda la vida se las llamó sagas.
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Envases de cine

En los últimos meses las salas de cine españolas han batido varias veces sus récords históricos de peores cifras de recaudación. Sobre los motivos de esta debacle ya se ha hablado largo y tendido: las descargas, la crisis, el IVA… Pero hay otro factor que no se suele mencionar, y que es el que provoca que muchos fines de semana yo no me acerque a un cine aunque tenga muchas ganas de ver alguna película y dinero suficiente en el bolsillo: el aburrimiento que provoca la cartelera.
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Adiós, festivales de verano

Ayer saltaron todas las alarmas: el Festival Internacional de Benicàssim se encuentra en un serio aprieto económico. Todo el mundo está pendiente del comunicado de la organización del festival que tratará de apaciguar los ánimos del público, aunque ya poco va a importar que el festival llegue o no a celebrarse: a estas alturas la imagen del FIB está tan deteriorada que no parece fácil que pueda recuperar el prestigio que le aupó como el rey de los grandes eventos veraniegos prácticamente desde sus primeras ediciones a mediados de la década de los noventa hasta que, bien entrado el siglo XXI, los hermanos Morán vendieron el festival al empresario inglés Vince Power. Ahora solo queda ver qué consecuencias acarreará el vacío que va a quedar si el festival desaparece, aunque es de suponer que el perjuicio económico por la pérdida de decenas de miles de visitantes para una zona turística como esta puede ser dolorosísimo.

Víctor Lenore desmenuza con acierto en este artículo los factores que han llevado al declive del FIB. Lo que cuenta no está demasiado lejos del contenido de dos artículos de opinión que publiqué en el blog de ANDN en 2008 y 2011, en los que analicé el callejón sin salida artístico y económico en el que se estaban adentrando los grandes festivales españoles. Pues sí, señores y señoras, es triste decirlo pero ya pasó el tiempo para llevarse las manos a la cabeza. Por desgracia solo queda entonar un sonoro y amargo SE VEÍA VENIR.

Alegato antifestivalero 2008

Festivales 2011 ¿Se nos ha roto el juguete?

1ª Parte

2ª Parte

Dicho lo cual solo queda recordar la accidentada actuación del grupo Urusei Yatsura en la edición de 1997 del FIB, quienes vieron cómo el escenario se desplomaba sobre sus cabezas durante un terrible aguacero. Aquello estuvo a punto de terminar en catástrofe, aunque por fortuna no hubo que lamentar daños personales.