El aburrimiento

David Boring

Desde que el viernes ocurriera la barbaridad de Bataclan, todo el internet (vamos, no todo, pero sí los medios de comunicación digitales, el Facebook y el twitter) se ha llenado de gente que ha mostrado sus reacciones ante el suceso. Lo de que todo el mundo se posicione de una otra manera ante un suceso no es nada nuevo; lo que ocurre es que en estos tres últimos días me ha tocado pasar bastantes horas delante del ordenador, así que me he comido entero todo el revuelo de la red. Y el caso es que la infinita mayoría de las opiniones que he visto se pueden reducir a tres o cuatro. Los que se lamentan sin más por lo ocurrido, los que defienden una intervención militar contra el ISIS, los que critican la intervención militar en Siria y los que ya lo sabían todo antes que nadie. Sigue leyendo

Crónica de un fracaso comercial (mal anunciado)

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El resultado en taquilla de “Open Windows”, el tercer largometraje dirigido por Nacho Vigalondo, no está siendo lo que Omar Souleyman calificaría como bueno bueno. La película se estrenó en salas comerciales el pasado 4 de julio, y desde entonces la respuesta del público ha sido objetivamente pobre. En el primer fin de semana recaudó 118.000€, con lo que ni siquiera entró entre las diez películas más taquilleras en una momento de por sí bastante flojo. Y en su segunda semana (el finde pasado) ni siquiera entró en la tabla de las más vistas. ¿Significa esto que se trata de una mala película? En absoluto. A pesar de que cuenta con un guión a ratos caótico y una puesta en escena demasiado cerrada, no deja de tener un buen puñado de cosas que me han encantado: un arranque glorioso, ratos de mucha risa, momentos en los que el director se muestra brillante y una serie de reflexiones interesantes. Ah, y suena el “Ghost Rider” de Suicide. Lo que ocurre es que este tipo de virtudes no tienen por qué ser suficientes para meter a mucha gente en las salas. Sigue leyendo

Envases de cine: pelis francesas para todos los públicos

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    Bienvenidos al norte

La cinematografía francesa tiene fama de ser una de las mejores del mundo. En esta vida todo es opinable, desde luego, pero no hay duda de que de ahí han salido infinidad de cosas buenas desde la misma invención del cinematógrafo por los hermanos Lumière. Por ello no parece raro que distintos sectores del público acudan fielmente a la mayoría de estrenos de cine francés. Tanto como para que las pelis las francesas sean las que más público reciben tras las anglosajonas y las españolas.

El asunto es que los realizadores franceses a los que la crítica ha prestado adoración en las últimas temporadas (pongamos, por ejemplo, a Laurent Cantet, Abdellatif Kechiche, el más comercial François Ozon, los belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne, Léos Carax…) suelen contar con una presencia anecdótica en las carteleras de los cines comerciales. Cuando estas películas llegan a estrenarse solo se distribuyen unas pocas copias que con frecuencia no llegan a trascender el circuito de pequeñas salas independientes. Entonces, aquí hay algo que no encaja… bueno no, todo encaja. Lo que ocurre es que, más allá del cine de autor, francamente minoritario en la mayoría de los casos, las grandes distribuidoras de España suelen apostar por una producción industrial que, dado que presenta unos rasgos estilísticos bastante homogéneos y va dirigido a un público bien definido, conforma su propio envase de cine. Sigue leyendo

Envases de cine: Cine histórico y biográfico

Lincoln Steven Spielberg

    Lincoln

Por lo menos desde los tiempos de “El nacimiento de una nación” (D.W. Griffith, 1915) hay una parte del público que está interesada en ver en la gran pantalla recreaciones de vidas de personajes ilustres o episodios históricos célebres. Para muchos, las películas basadas en hechos reales tienen algo de reto, ya que, más que en cualquier otro género, deben demostrar su capacidad de ofrecer una imitación a la vida lo más fiel posible al original. A lo largo del siglo XX el lenguaje del cine permitía hacer esa imitación como ningún otro; además, estas dramatizaciones de momentos clave del pasado son una buena excusa para sacar a relucir escenarios y ropajes suntuosos, que siempre consiguen que una película tenga mejor cara, al menos para algunos. Pero el reciente auge del cine documental le ha robado protagonismo al cine histórico, y este, en vez de plantear nuevas vías que reafirmen su valor, ha optado por replegarse en posiciones estéticamente conservadoras: repetición de un número cerrado de esquemas narrativos esqueléticos y recurrentes que quedan eclipsados por un reparto plagado de estrellas de relumbrón y un costosísimo diseño de producción.

Total, que a día de hoy los géneros biográfico e histórico se han quedado en una cosa un poco desangelada, sin mucho que contar y perdidos a medio camino entre el cine pijo y el cine para listos. Sigue leyendo

Envases de cine: Cine pijo

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El glamour. No conozco a nadie que sepa definirlo con exactitud, pero todo el mundo tiene claro que entre el star system de Hollywood hay mucho glamour. Generalmente las grandes estrellas alcanzan el glamour a base de interpretar papeles en los que han de meterse en la piel de personas corrientes, que a menudo no poseen un glamour especial. Pero una parte de lo que se estrena en cines comerciales simplemente se regodea en lo guapos y lo majos que son aquellos que tienen glamour, y en general en lo bien que vive la gente que vive muy bien. En estas películas no se plantean conflictos demasiado graves ni complejos ni dilemas morales dignos de ser tomados en serio. Se limitan a retratar la superficie de ese mundo idílico en apariencia al que solo tiene acceso la gente de clase adinerada. Y también hay un sector de la audiencia, generalmente personas que ostentan un estatus de pijos o que al menos aspiran a ser pijas, a quienes les encanta este tipo de cine.
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Envases de cine: Superhéroes y otras aventuras

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Tradicionalmente, el cine de aventuras solía equivaler a espectáculo puro, algo que los grandes estudios de Hollywood saben hacer mejor que nadie. Cuando yo era niño, aquel género era un cajón de sastre en el que podían entrar películas tan dispares como Los Goonies, 007: Alta tensión, La Joya del Nilo o Golpe en la pequeña China. Lo importante, lo que hacía que una de estas películas fuera grande, era que hubiera un guión deslumbrante que supiera aportar un equilibrio entre la acción trepidante y una trama ingeniosa. Sin embargo, en los últimos años la variedad del género ha menguado: las películas de superhéroes han llegado como una especie invasora que se come un género entero y configura el modelo de envase de cine. Fuera de esto, en 2013 sobreviven algunas excepciones (principalmente en la ciencia ficción) y se acabó. Sigue leyendo

Envases de cine: películas para niños (y II)

¿Quién va al cine a ver películas para niños? Seguro que la mayoría habéis adivinado que sobre todo van muchos niños. Pero es muy raro que estos paguen su propia entrada, por lo que generalmente se acercan acompañados, aunque no siempre es así. Por otro lado también hay gente que paga por ver películas de este tipo sin que les acompañe ningún niño. Aquí va un pequeño repaso de las costumbres más extendidas entre todos ellos. Sigue leyendo

Envases de cine: películas para niños (I)

    Monstruos University

El verano es el tiempo del cine para niños (y también de las de superhéroes y otras aventuras, pero ahora no toca hablar de eso). Durante la temporada de vacaciones escolares de 2013 los batacazos entre todo tipo de superproducciones han sido sonados, pero Monstruos University, Gru 2, Aviones o Los Pitufos 2 han mantenido el tipo en la taquilla. No es de extrañar entonces que este tipo de películas lleguen a ocupar más de la mitad de la cartelera durante los meses de estío, y también durante las vacaciones de Navidad o Semana Santa. Así que este puede ser un buen género por el que empezar el repaso a los envases de cine. Sigue leyendo

Modas del cine actual (y III): cine para toda la familia

Si en los dos post anteriores he hablado sobre modas que determinan estrategias de producción cinematográfica, ahora es el turno de otra tendencia más cercana a los principios estéticos sobre los que se construye una película. A una abrumadora mayoría de las que han pasado por la cartelera en los últimos años se le podría colgar la etiqueta cine para todos los públicos, en el que temas polémicos como el sexo, las drogas o la política apenas se dejan ver, o lo hacen desde una perspectiva tan gazmoña que duele. Lo triste es que las cifras de taquilla dicen que buena parte del público ha dado su beneplácito a esta visión del cine. Sigue leyendo

Modas del cine actual (II): remakes, readaptaciones y reestrenos

En los últimos años la cartelera comercial se ha ido llenando de presencias del pasado, ideas e historias que ya se han visto antes en otros libros, otros cómics u otras películas. Es un fenómeno parecido a todo lo que comenté en los posts sobre Retromania que sucedía en con la música: también el mundo de cine se ha visto atrapado en un estado de eterno retorno. Y hoy toca hablar sobre algunas de las formas en que se manifiesta esto. Sigue leyendo