Tradicionalmente, el cine de aventuras solía equivaler a espectáculo puro, algo que los grandes estudios de Hollywood saben hacer mejor que nadie. Cuando yo era niño, aquel género era un cajón de sastre en el que podían entrar películas tan dispares como Los Goonies, 007: Alta tensión, La Joya del Nilo o Golpe en la pequeña China. Lo importante, lo que hacía que una de estas películas fuera grande, era que hubiera un guión deslumbrante que supiera aportar un equilibrio entre la acción trepidante y una trama ingeniosa. Sin embargo, en los últimos años la variedad del género ha menguado: las películas de superhéroes han llegado como una especie invasora que se come un género entero y configura el modelo de envase de cine. Fuera de esto, en 2013 sobreviven algunas excepciones (principalmente en la ciencia ficción) y se acabó. Sigue leyendo
Envases de cine: Superhéroes y otras aventuras
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