Diario del (primer) confinamiento

Hace dos meses redacté un borrador con comentarios sobre cosas que me habían mantenido ocupado ocupado durante el confinamiento. Me senté a escribirlo justo cuando pensaba que iba a arrancar la presunta vuelta a la normalidad, y mi intención entonces era que saliera publicado un par de días más tarde. Por desgracia, los meses de mayo y junio trajeron una avalancha de trabajo que me dejó sin tiempo para tonterías, así que el texto quedó aparcado en la memoria de mi ordenador. 

El caso es que mientras preparaba el post del otro día me topé con ese borrador. Y, madre mía, lo estoy releyendo y parece como si hubieran pasado años desde que lo escribí. Todo aquello me resulta ya completamente ajeno. De hecho, ayer comenzó la desescalada de mi segundo período de confinamiento, y esta vez me resultaría imposible escribir un texto así, porque en las últimas semanas apenas he logrado hacer nada digno de recordar. Es como si toda mi paciencia para sobrevivir sin una vida social sana se hubiera agotado entonces. 

Así que para despedir este segundo confinamiento hoy recupero aquellas memorias del primer encierro. Qué tiempos estos tan extraños, en los que uno acaba por sentir nostalgia hasta de tiempos en los que no se vivió ninguna cosa digna de ser recordada.


Hoy lunes 18 de mayo de 2020, día del 40 aniversario del fallecimiento de Ian Curtis, las comarcas del Pla de Lleida pasan a la fase 1 del Estado de Alarma. Cada vez parece más cercano el advenimiento de la Nueva Normalidad, en la queserá más sencillo salir de casa y mantener una vida social no virtual.

Así que antes de que la vida vuelva a ser bonita y se me olvide lo que ha sucedido durante estas últimas diez semanas, voy a aprovechar para dejar escritas algunas de las cosas que me han mantenido ocupado durante el confinamiento. 

¿Que qué tal estoy? Pues aburrido, pero razonablemente bien. 


Informativos. Ya comenté en otro post que el exceso de información y la pobreza de esta me estaba saturando. Por ello, desde no recuerdo qué semana me mantengo alejado de informativos y debate televisivos, apenas he leído los titulares de prensa escrita, y me he limitado a escuchar algún informativo radiofónico cada cinco o seis días.


Música. He escuchado mucha, durante muchas horas al día y a buen volumen. Ha sido una de las pocas cosas positivas de que pocos vecinos tengan su residencia habitual en mi portal. 

Además, hacía siglos que no escuchaba música sin tener que preparar pinchadas, sin tener que estudiar el cartel de ningún festival, sin tener que escribir reseñas de discos ni de conciertos, sin ni siquiera compartir la escucha con amigos o compañeros de piso… Me ha resultado extraño: es como si hubiera perdido el hábito de escuchar música escogida sin más criterio que lo que me apetezca en cada momento. Y he de decir que ha sido todo un placer. 

Según las estadísticas de mi cuenta de last.fm, estas son algunas de las cosas que más he escuchado durante estas semanas. 

Artistas

  1. Maria Del Mar Bonet
  2. Bad Bunny
  3. 13th Floor Elevators
  4. Confeti de odio
  5. Aphex Twin
  6. Soleá Morente
  7. Tyler, the Creator
  8. De La Soul
  9. Erik Urano
  10. 33EMYBW

Álbumes

  1. Bad Bunny – YHLQMDLG
  2. Confeti de odio – Tragedia Español
  3. 13th Floor Elevators- The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators
  4. Soleá Morente – Lo Que Te Falta
  5. Maria Del Mar Bonet – Saba De Terrer
  6. Tyler, the Creator- IGOR
  7. Erik Urano -Neovalladolor
  8. 33EMYBW – Arthropods
  9. Jamila Woods – LEGACY! LEGACY!
  10. Triángulo de Amor Bizarro – Triángulo de Amor Bizarro

Más allá de lo que sale en estas listas, durante las últimas semanas he escuchado muchísima salsa, además del YHLQMDLG de Bad Bunny, que para algo se postula como el más firme candidato a ocupar el trono de la música caribeña;; he recuperado el culto por Aphex Twin, y he aprovechado para escuchar bastantes cosas recientes y antiguas del catálogo del sello Warp Records; he vuelto a escuchar a los Black Box Recorder de Luke Haynes ; me he divertido y me he emocionado a partes iguales con Lo que te falta de Soleá Morente y con Tragedia Española de Confeti de Odio; he tenido días enteros en los que solo he escuchado en bucle los dos primeros álbumes de los 13th Floor Elevators… Además, he descubierto la inmensa discografía de María del Mar Bonet y, si tuviera que escoger mi himno del confinamiento, ese sería Es fa llarg, es fa llarg esperar

En otro orden de cosas, apenas he visto directos relacionados con la música en Instagram, en Switch ni en otras plataformas de streaming.  No he sido capaz, no he tenido paciencia para ello, como ya conté aquí.


Tareas del hogar. Limpiar a fondo la casa, cocinar platos que requieren, organizar armarios, tirar ropa y cacharros que ya no sirven para nada…  bueno, supongo que lo mismo que ha hecho la mayoría de la gente. Creo que no hay grandes sorpresas en este ámbito.


Pandemias. Durante las primeras semanas de encierro terminé un par de tomos de Relatos Terroríficos de Junji Ito y de Oda a Kirihito de Osamu Tezuka, devoré las dos temporadas de la serie coreana Kingdom, me vi la peli Tren a Busan… llegó un momento en el que caí en la cuenta de que todos estos trataban sobre algún tipo de pandemia. Y supongo que ejercieron algún tipo de efecto terapéutico sobre mí: por muy angustiado que me encuentre, estas pelis y estos mangas me hacen sentir aliviado de que los enfermos de COVID-19 no estuvieran desarrollando mutaciones grotescas y que tampoco haya devoradores de carne humana corriendo por mi barrio. Además, me he dado cuenta de que llevo bastantes años consumiendo de forma masiva y sin ser consciente de ello materiales sobre infecciones misteriosas y pandemia. Qué cosas. 


Lecturas. Durante estas semanas he leído mucho. De hecho, hacía tiempo que no me sentaba tantos días seguidos a leer durante horas y horas. Sin embargo, apenas recuerdo el contenido de estas lecturas. Necesito levantarme a mirar en la estantería si quiero mencionar los libros, porque incluso me he olvidado de los títulos. Por esto, creo que no vale la pena perder el tiempo en comentar en profundidad textos que me han interesado tan poco. Lo único que he sacado en claro es que: 

  • Leer por leer no tiene por qué ser provechoso. Sirve para matar el tiempo pero no aporta nada al espíritu. 
  • Me confirmo en que las novelas protagonizadas por escritores / libreros / profesores de lengua o literatura me provocan un profundo desinterés. Si además el autor es norteamericano, la cosa se pone grave. Y si este tiene la más mínima pretensión de reescribir La Gran Novela Norteamericana, apaga y vámonos. Vaya incapacidad tienen para llamar mi atención.
  • Shock and Awe, el tocho de Simon Reynolds sobre la historia del Glam Rock, llevaba aparcado en mi estantería desde hace siglos. Hace un par de días lo he recuperado, y las pocas páginas que he leído desde entonces me han parecido mejores que cualquiera de las lecturas de Paul Auster, Kurt Vonegut o Milan Kundera que han caído en las últimas semanas. En fin: abajo las novelas sobre las vidas de personas grises que viven rodeadas de otras personas con vidas igualmente grises, y arriba libros sobre payasos disfuncionales marcando paquete con plataformones y toneladas de purpurina.  

Aplaudir en el balcón – Me he perdido todo ese rollo. En mi barrio nadie ha salido a aplaudir, ni a pinchar Sobreviviré, ni el himno de España, ni Els Segadors, ni nada de nada. 


Videojuegos. He tenido tiempo de completar la historia principal del GTA V, nada menos que siete años después de que el juego llegara a las tiendas. Como era de esperar, he disfrutado como un enano con las misiones y también con las emisoras de radio, especialmente con East Los LS, programada por el gran Camilo Lara. Por otro lado, también he desperdiciado unas cuantas noches obsesionado con el Devil’s Crush de Turbografx, un pinball de estética heavy tardoochentera lleno de calaveras, mazmorras y fantasmones. 


Series y pelis. Toda la concentración que he logrado reunir para leer durante horas y horas seguidas es la que me ha faltado para aguantar el par de horas que suele durar una peli. Me ha costado mucho mantener la concentración durante las dos horas que dura una peli, así que he visto muy muy pocas. Entre estas, me quedo con la coreana Tren a Busan (que ya he mencionado unos párrafos más arriba), Superempollonas, una tremenda comedia de adolescentes, y el documental Sesión salvaje sobre el cine español de serie B.

Con las series he conseguido mantener un poco más la paciencia. Ya he comentado antes que la coreana Kingdom, que me resultó entretenidísima. Y en otro post ya hablé maravillas del estreno de The Midnight Gospel, aunque a medida que avancé con la serie se me fue atragando el guion. Por otro lado, también cayó la segunda temporada de The Deuce, que me ha gustado más que la primera; y la primera temporada de Community, que no pasará a mi top de series favoritas, pero al menos me hizo sonreír en días que no ofrecían demasiadas alegrías. En cualquier caso, me quedo con Tiger King como lo más memorable que he encontrado este año. 


Ejercicio físico. Tras tres o cuatro semanas de completa inactividad física total empecé a notar molestias en el cuerpo. Buscando remedios por Google llegué a las rutinas colgadas en el canal de Patry Jordan, una persona sobre cuya existencia previa no tenía noticia. Bueno, pues al cabo de un par de semanas de seguir sus vídeos empecé ya a indagar en su universo, y ahí llegó la flipada. He tirado tardes mirando tutoriales de consejitos para chicas. Me he visto unos cuantos vídeos en los que enseña su fortaleza en Andorra. Ahora mismo es un personaje casi mitológico para mí. Es la Joe Exotic del Pirineo. A sus pies estoy.

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