
Ya sabéis que Kanye West sacó disco nuevo hace diez días. Se ha hablado mucho de la salida del disco, de las paridas que Kanye ha soltado en twitter, del cisco que montó para la presentación (con el Madison Square Garden lleno de gente que escuchaba las canciones presentadas por su propio autor, y también miraba a unas personas que estaban quietas y llevaban puesta ropa también diseñada por él) y de mil patochadas más. El caso es que se ha hablado poco del disco en sí. Entre otras cosas porque a día de hoy es un poco complicado pegarle una escucha : o te suscribes a Tidal o te lo bajas de Soulseek. No conozco otra forma de hacerlo. Y el caso es que el disco es una barbaridad. Vamos, la mayoría de la música que ha hecho Kanye West merece estar en el olimpo del pop del siglo XXI; pero con la chifladura que gasta el muchacho y lo impertinente que se pone a veces, uno termina por pensar que cualquier día se le va a secar la inspiración y va a cascarse un horror de los que hacen época. Pero esta vez eso tampoco ha sucedido. Este sería un buen momento para marcarme una reseña extensa y chula del álbum, pero otra vez ando justísimo de tiempo, así que voy a limitarme a hacer una recopilación un poco arregladilla de algunos comentarios sobre el tema que he dejado por distintas partes del internet. Sigue leyendo


