Pulphead

2014-08-08 17.39.43

Por fin leo un gran libro en el verano de 2014. Este es “Pulphead” (Literatura Mondadori, 2013), que hasta donde tengo noticia es lo primero que se edita en castellano del estadounidense John Jeremiah Sullivan. Se trata de una recopilación de artículos de este periodista que según Wikipedia se publicaron originalmente en las páginas de The Paris Review, GQ y Harper’s Magazine. Si tengo que citar la Wikipedia es porque la información que acompaña a la edición es bastante incompleta, cuando no errónea. Mismamente, han colado como subtítulo la edición en castellano “Crónicas de la otra cara de Estados Unidos” (en el original solo aparecía un escueto “Essays”), y la nota de la contraportada comenta que “sus crónicas (…) nos acercan a la cultura popular norteamericana y nos convierten en testigos de excepción de algunos episodios de la historia reciente de Estados Unidos. (…) Sullivan construye una radiografía de la sociedad norteamericana del siglo XXI”, que son descripciones bastante limitadas de lo que depara el texto.

El asunto es que el contenido de parte del libro se escapa del marco geográfico y cronológico señalado: más allá de visitas esporádicas a otros lugares del mundo, el capítulo “El último Wailer” transcurre exclusivamente en Jamaica; y entre aquellos artículos sobre en acontecimientos acaecidos con anterioridad al año 2000 no solo hay relatos de las últimas décadas del siglo XX (“El señor Lytle: un ensayo” o “Michael”), sino que en “LA-HWI-NE-SKI: la carrera de un naturalista excéntrico” reconstruye la trayectoria vital y científica de Constantine Rafinesque, un naturalista que desarrolló su actividad a lo largo de la primera mitad del XIX. En fin, que hay que dar un tirón de orejas a la gente de Mondadori por cuidar tan poco este tipo de detalles. Porque, sencillamente, yo no he encontrado una unidad temática real que pueda servir como nexo de unión entre todos los capítulos de este libro. O al menos no más allá de detalles que parecen establecer lazos entre unos artículos y otros: las alusiones a los gustos musicales del hermano del autor del primer capítulo conducen al papel protagonista que este ocupa en el segundo, Rafinesque citado en el capítulo “Cuevas sin nombre”, el consumo de marihuana del que habla en… bueno, en un puñado de capítulos…

Lo que da cohesión al libro es el estilo y la personalidad del autor. Sullivan redacta extensos reportajes de estructura libre, que se adapta a toda la información que sale del exhaustivo trabajo de documentación y también a la avalancha de experiencias y reflexiones personales con las que el autor salpica la narración. Estas últimas alcanzan una especial relevancia, ya que el método de investigación del autor se acerca a la Observación Participante de la antropología, en la que para alcanzar una comprensión más rica de los fenómenos el observador entra a formar parte del grupo o de la comunidad que es el objeto de estudio. Así se alcanzan momentos deslumbrantes, como cuando relata un encuentro con Bunny Wailer, un sexagenario bastante pasado de todo; Sullivan ha consumido marihuana muy potente antes del encuentro, con lo que se confunden las partes del diálogo más absurdas con las más clarividentes, y es difícil separar el estado de paranoia en que está sumido el jamaicano de la paranoia en la que le ha sumido al autor lo que ha fumado durante ese rato.

Como persona que se dedica a escribir con regularidad realmente envidio su capacidad para encontrar LA NOTICIA en cualquier situación, da igual que se encuentre en compañía de una estrella de la televisión o que se encuentre en medio de una masa de gente anónima, que converse con un eminente científico o que rebusque entre recuerdos de su vida privada. Y también envidio la habilidad de Sullivan para contarlo con agudeza, rigor y sentido del humor. La suma de todo esto hace que la potencia de la narración haga que en bastantes momentos los reportajes tomen un tono casi novelesco, con lo que “Pulphead” podría ser disfrutado más como una colección de relatos cortos que como meros textos periodísticos.

Por otro lado, la mayoría de los temas sobre los que escribe me resultan francamente atractivos. Casi la mitad de los artículos están relacionados con el mundo de la música (hay capítulos dedicados a Axl Rose, a Michael Jackson, al blues clásico, a uno de los fundadores de los Wailers, a un festival de rock cristiano e incluso al grupo en el que tocaba su hermano mayor). Pero también los hay dedicados a la arqueología y a la historia de la ciencia, que son dos de mis grandes pasiones frustradas. E incluso se mete a rebuscar en el mundo de las conspiranoias, que es otro tema que me encanta. Aunque el talento de Sullivan hace que resulten igualmente atractivos los capítulos dedicados a programas de la televisión norteamericana como el reality de la MTV “The Real World” o la serie “One Tree Hill”, de cuya existencia no tenía la más mínima noticia antes de leer aquí sobre ellas.

En cualquier caso, el mayor impacto del libro me lo he llevado al encontrar la crónica de un evento en el que estuve presente: el concierto de Guns’n’Roses en el festival BBKLive de Bilbao en el año 2006). Creo que es la primera vez que leo en un libro estadounidense un relato tan minucioso de algo que forma parte de mis recuerdos personales, y eso siempre emociona. Pero esto es solo una guinda para rematar el atractivo de un libro que ya en cualquier caso me ha parecido magnífico, divertido y lleno de flashazos de auténtico genio. Habrá que seguir sus pasos, en la medida en que estos lleguen a estar publicados en España.

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