Energy Flash

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Uno de los grandes lanzamientos del 2014 dentro de la literatura musical ha sido “Energy Flash: un viaje a través de la música rave y la cultura del baile” de Simon Reynolds, publicado por la editorial Contra. Reynolds es un crack, un tío con buen oído para escuchar música interesante, con buena cabeza para reflexionar sobre ella y con buena pluma para después transmitir con gracia esas ideas. Ya escribí varios post en este blog sobre él a cuenta del también enorme “Retromania así que la cantidad de cosas interesantes que trae este no me pilla de nuevas.

El caso es que ayer empecé a redactar un post de análisis de este libro, y cuando ya iba por la tercera página del borrador me rendí. “Energy Flash” resulta inabarcable. Son casi 700 páginas de texto sin fotos. 25 capítulos que hablan de una infinidad de géneros, subgéneros, productores, djs, drogas, empresarios, clubes, ciudades, emisoras de radio piratas, naves industriales, descampados, aparatos para crear o reproducir música, vestimentas, argots, camellos, redadas, tiendas de discos, sellos y, sobre todo, tipos de público. La edición original del libro se publicó en 1998, pero su contenido se ha ido ampliando y actualizando en las nuevas ediciones aparecidas en 2008 y 2013, así que ha terminado por repasar más de un cuarto de siglo de cultura rave y de analizarlo a la luz de la ciencia médica, la sociología, la antropología, la psicología, la filosofía, el periodismo y, por supuesto, las vivencias personales del autor.

El caso es que no me veo capaz de sintetizar en uno o dos post todo lo que cuenta “Energy Flash”. Con “Retromania” me sucedió algo parecido, y por eso decidí dedicarle tres post (además de otro par de post dedicados a pasajes concretos del libro). Pero es que esta vez el esfuerzo me parecía titánico. Escribir otros tres post me iba a tomar un tiempo del que no dispongo, y ni aun con eso creo que pudiera componer unos textos que pudieran hacer justicia a todo lo que cuenta el libro y todo lo que me ha sugerido su lectura.

En fin, que asumo mi derrota. Solo puedo decir que “Energy Flash” es una obra imprescindible. No perdáis el tiempo leyéndome a mí: leed a Simon Reynolds, que tiene mucho más que aportar.

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