Toma de tierra, de Bruno Galindo

Uno de los libros de música que más me han recomendado durante los últimos meses ha sido Toma de tierra (Libros del K.O., 2021), una suerte de memorias de Bruno Galindo, escritor, periodista, músico y unas cuantas cosas más. Unos amigos con buen criterio me lo regalaron hace unas semanas, así que ya estaba tardando en reseñarlo por aquí.

El caso es que Toma de tierra no es una mera autobiografía de Galindo. El que busque un repaso ordenado y lineal de los principales acontecimientos de su vida, podrá encontrarlos en la entrevista que le hizo Carlos Galán en Simpatía por la Industria Musical. Sin embargo, el texto presenta una exposición bastante más suculenta tanto en la forma como en fondo. 

Según plantea la nota preliminar, en Toma de tierra “cada capítulo está dividido en tres pistas (…) el relato periodístico, el industrial y el artístico”. En cualquier caso, la narración se presenta muy fragmentada, descompuesta en partículas que la mayoría de las veces no pasan de una página, y por las que desfilan infinidad de personajes, lugares, situaciones diversas… en fin, un caos que recuerda bastante a la vida de muchos de los que andan metidos en el negocio de la música. Imagino que, a medida que avanza la lectura, la cabeza de cada lector va organizando toda esa información como mejor le viene, y que no tiene por qué coincidir con las tres pistas que propone Galindo. Las posibilidades que da el libro son casi infinitas. 


En mi caso, según iba leyendo, los párrafos se agrupaban según este criterio. 

1-Biografía personal.

Aquí entran los pasajes en los que repasa su vida más íntima. Es decir, la que gira en torno a la familia, los amigos amigos, y las parejas. Aunque es cierto que varias las personas con las que guarda relación estrecha son gente de la música con quienes mantiene contacto fuera del ámbito de la actividad profesional. Por otro lado, en bastantes ocasiones el mismo Galindo se ha subido a un escenario, como músico o para ofrecer recitales de spoken word, y a menudo resulta complicado distinguir cuándo lo ha hecho por ocio y cuándo por negocio. Por todo esto, los límites entre este punto y el siguiente resultan un tanto difusos. 


2- Biografía profesional.

El repaso a la trayectoria profesional de un individuo puede servir como guía para rastrear el devenir del entorno en el que se ha movido. Y, dado que Bruno Galindo ha hecho prácticamente todo lo que se puede hacer dentro del mundo de la música, un repaso a su curriculum permite comprender mucho de lo que ha acontecido en el seno de la propia industria musical desde mediados de los ochenta hasta la actualidad.

a/ La estructura de la industria musical.  En Toma de tierra se retrata cómo se vivía desde las oficinas de las discográficas y de los medios de comunicación el esplendor y la abundancia del pop español en los ochenta. Y también cómo irrumpió en el negocio la escena de la música independiente a mediados de los noventa. Y el declive y el derrumbe de la industria a partir del inicio del siglo XXI, y cómo muchos de sus trabajadores emprendieron la búsqueda desesperada de vías de escape, sepultados entre los escombros del viejo sistema. 
b/ Los partícipes de la industria musical. Galindo ha trabajado con prácticamente todo el mundo de la música, y en el libro va repasando el contacto que mantuvo con ellos. Por las páginas del libro desfilan artistas de toda clase y condición: de Blondie a Ali Farka Touré, de Andrés Calamaro a Tomy Allen, de Björk a Bunbury… Con un par de párrafos le sirve para perfilar personalidades de artistas graciosos, amables o idiotas. Algunos resultan majos, otros divertidos y otros tan insoportables como siempre he sospechado. Calamaro, Van Morrison o Lou Reed mismos son retratados como unos buenos imbéciles. El retrato que hace de Blixa Bargeld como un amargado a tiempo completo, que por ejemplo ayuda a entender mejor el libro Europa: una letanía.
Pero, aparte de las estrellas más o menos afamadas, Galindo también recuerda a ejecutivos de discográficas, periodistas, fotógrafos y a todo tipo de personajes, invisibles a los ojos del público, pero imprescindibles para que el mundo de la música continúe funcionando. 
c/ Los modos de trabajar y vivir dentro de la industria musical. Desde empezar como un aprendiz que descubre los engranajes de la promoción discográfica y la producción de la música en vivo a base de derrochar ilusión y recibir palos, hasta el punto de andar de vuelta de todo y perder los papeles cuando va a cubrir para prensa conciertos de mierda que no le interesan lo más mínimo. La soledad en autobuses, aeropuertos y hoteles de quien vive saltando de ciudad en ciudad y de país en país. Superestrellas obligadas a desempeñar tareas ridículas por compromisos contractuales. La política sexual en las compañías discográficas. El (mal)trato a artistas caídos en desgracia. El alcohol y las drogas que envuelven absolutamente todo. En fin, Toma de tierra también se explaya en describir eso que casi nunca se cuenta en público: la historia íntima de la industria musical. 

3-Reflexiones personales.

Bastantes de los apartados del libro plasman las reflexiones del autor sobre la música, el arte, la política y la vida en general. Y parte de la grandeza del libro reside en la capacidad de Galindo a la hora de esquivar tópicos y cuñadismos. Plantea dudas para las que no tiene respuesta, expone cómo decisiones que en un momento parecen evidentes al cabo de unos años se convierten en grandes errores… Y al final deja una sensación amarga. No sé si de derrota vital, pero al menos sí de desengaño respecto al mundo de la música en conjunto, y más en concreto respecto a sí mismo y lo que ha conseguido hacer en su vida.  


Pues todo esto está redactado con ritmo y nervio, así que a medida que avanzan las páginas se va leyendo con entusiasmo creciente. Reconozco que en los primeros pasajes me pareció que la cosa pintaba mal (supongo que me puso en alerta alguna crónica de crapuleo que me pareció vergonzante, o algún retrato de algún personaje insoportable), pero pasadas unas pocas decensas de páginas ya había quedado atrapado por el texto. Al fin y al cabo, buena parte de Toma de tierra reconstruye el mundo de la prensa musical, un ámbito en el que yo también participé (bueno, salvando las distancias, ya que yo nunca me acerqué ni de forma remota al epicentro de la industria en la que habitó Galindo) y que ahora observo con nostalgia después de que me tocara salir de allí sin tiempo para despedirme. Imposible no quedarme enganchado con el libro. Me ha gustado mucho, de verdad. 

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