Cambios y permanencias

Miguel Ángel Revilla picando el dalle. Imagen sacada de su cuenta de twitter.

Hace quince años por estas fechas recibí una propuesta para participar en un programa de doctorado que llevaba por título Cambios y permanencias en las sociedades tradicionales. Al final pasé de la universidad y no me apunté, así que la anécdota en sí no tiene mucho jugo; pero ese epígrafe se me quedó grabado en la mente como ejemplo de palabrería hueca que solo sirve para adornar una perogrullada como un piano. Coño, que en el ámbito de la investigación histórica lo que no es cambio es permanencia. 

El caso es que me he puesto a revisar las últimas publicaciones en el blog, y ocho de las diez entradas que han salido en lo que va de 2019 tratan sobre cosas que sucedieron hace no menos de dos décadas. Este blog empieza a parecer parece tan viejo que da reuma solo de leerlo. Pero la realidad es que la mayoría de las veces disfruto más cuando rastreo novedades, y sospecho que me saldrían textos más interesantes si empezara a esquivar los rollos nostálgicos. 


Por otro lado, hace tiempo que no publico ningún post de repaso y recomendación de cosas que he consumido últimamente, así que aprovecho y me tiro a por ello. El criterio para ordenarlas no puede ser más simple: hablaré sobre obras y autores recientitos, y también sobre alguna cosa que vio la luz en algún momento de otra era geológica. 



LOS CAMBIOS 

-En los cómics de Simon Hanselmann, las aventuras de Megg, Mogg, Búho y sus amigos consisten en una montaña rusa emocional llena de fiestones, drogas a mansalva, sexo guarro, depresiones y ataques de ira incontrolados. Son como los Freak Brothers del siglo XXI. De momento me he leído Bahía de San Búho y Melancolía (publicadas en España por la editorial Fulgencio Pimentel). El resto de tomos espero que caigan muy pronto, porque hacía tiempo que un cómic nuevo no me hacía reír tanto… ni me hacía sentir tan triste al mismo tiempo.

-La tercera temporada de Paquita Salas (Netflix) ha sido la que más me ha gustado hasta la fecha. Trae más humor, más mala leche, el mismo descaro que las anteriores, y un elenco de personajes en el que casi todos se merecen tener su propio spin off.

-El primer fin de semana de julio acudí por primera vez al VIDA Festival de Vilanova i la Geltrú, y dos de los directos que en los que mejor me lo pasé fueron los de Fontaines D.C. y los Yawners. En algún punto del post están incrustados algunos vídeos de estos grupos, por si os apetece pegarles una escucha.

Ari Adster, el director de la película Midsommar, nació en 1986. Eso significa que ha estrenado su segundo largometraje cuando solo tiene 33 años. El primero, The Hereditary, aún le tengo pendiente de ver. Ojalá me guste tanto como esta segunda. Porque Midsommar es una orgía pagana cargada de chunguez antropológica, turbia y malrollera a un nivel bastante fuerte. Como a mí me gusta.

Nick Drnaso nació en 1989. Este 2019 ha cumplido 30 años y se ha publicado en castellano Sabrina (Ediciones Salamandra), un tomo que me ha flipado y que le ha convertido en uno de los nombres de moda en el mundo del cómic. Pero es que Beverly (que salió publicado en castellano por Fulgencio Pimentel en 2016),  ya estaba de lujo. En estas dos novelas gráficas Drnaso retrata la vida en barrios random de los Estados Unidos, que son los escenarios por los que se mueven personajes sumidos en la falta de expectativas, el aislamiento y el vacío vital. El minimalismo en los textos y en las ilustraciones hace que la melancolía termine por convertirse en algo así como una experiencia hipnótica. Bravo, Nick.

-La serie Atlanta (yo la he encontrado en la plataforma FOXNOW, no sé si estará disponible en algún otro sitio) va sobre Earn, un tío negro con serias dificultades para hacer de su vida algo productivo, que empieza a trabajar como manager de su primo, el rapero Paperboi. Y no se me ocurre nada más para definir esta serie. Cada episodio es una sorpresa en la que van y vienen con toda libertad géneros, emociones, personajes y denuncias sociales de todo tipo. Son dos temporadas de episodios de 30 minutos, y no he encontrado en ellas ni un minuto de desperdicio.

-Entre los conciertos con los que más gocé en el Santander Music 2019, la mayoría fueron de gente bastante joven. Bad Gyal, Cupido y Confeti de Odio, me disteis la vida (y me dejasteis afónico y molido toda la semana siguiente).

-La serie de dibujos animados Más allá del jardín (Over the Garden Wall en inglés, se puede encontrar entre el catálogo de Netflix) se estrenó en 2014, así que ya no es tan nueva (pero haré la vista gorda). Consta de diez episodios de diez minutos cada uno, así que se puede ver la serie completa en apenas un par de horas. Aquí se juntan el delirio de Hora de Aventuras, la imaginería de terror de los cuentos infantiles y la crudeza del American Gothic. Sublime.

-El pasado sábado Biznaga tocaron en la fiesta Interchamizos de Binéfar (Huesca). Cuando llegó la hora de presentar Los Cachorros, se alegraron de por una vez los chicos que quieren perder el control entre el público eran en su mayoría menores de 25 años. Por mucho que me duela que me hagan sentir como un abuelo, da muchísimo gusto ver un conciertazo de punk rock organizado, tocado y pogueado por gente joven de verdad. Un aplauso para los chavales y las chavalas de Binéfar.  



  
LAS PERMANENCIAS 
El fin de semana antes de los de Biznaga asistí en Madrid a la segunda jornada de la Epifanía Juan de Pablos en la Sala El Sol de Madrid. Tocaron artistas como Charlie Misterio, Los Fresones Rebeldes, Parade o Cola Jet Set. No me apetece redactar un coñazo de crónica larga, así que voy a hacer un resumen de tipo telegramático.

-El Maestro de Ceremonias Juan de Pablos se jubiló como locutor de radio a principios de este año, cuando cumplió 71 años.

-Uno de los conciertos estrella de la noche fue el de Los Fresones Rebeldes. Inés Bayo, la cantante de su mayor éxito, falleció hace unas semanas.

-El dj de la fiesta era Luis Calvo, uno de los capos del sello Elefant Records. Hace veinte años por estas fechas llegó a mis manos el recopilatorio Elefant Diez, uno de los discos que más habré escuchado en mi vida, que celebraba que el décimo aniversario de la compañía. Es decir que el juvenil sello Elefant lleva ya tres décadas de trayectoria.

-En un momento de la noche una persona me comentó “fíjate en la primera fila, todo el mundo está mirando el whatsapp con letras gordas”. Confirmado: las nuevas tendencias entre los fans del pop son el astigmatismo y la vista cansada.

-En un momento de la noche Kiki D’Akí salió a cantar un tema con Parade. Para mí, Kiki D’Akí siempre ha sido un personaje como de otra época, alguien de un mundo lejano y habitado por gente mucho mayor que yo. Encontrármela ahí de frente fue una gratísima sorpresa.

Está claro que el pop clásico (y gran parte del indi decente) es un fenómeno que pertenece a un momento que pasó ya hace unos cuantos años. Así que me resultan un poco extrañas estas liturgias llenas de personas que tratan de revivir una juventud que ya nunca regresará. Siempre digo que hay que huir de la trampa de la nostalgia y tratar de disfrutar de lo que aún queda por ocurrir. Sin embargo, durante la fiesta me sentí feliz. Me encontraba en medio de un mundo que me sigue resultando familiar y confortable. Pero no podía dejar de pensar en que llegará un día en que nada de esto seguirá ahí. Habrá un día en que ya no esté Juan de Pablos para presentar a los artistas. En que ya no haya más canciones de Parade. Que no haya fiestas en las que encontrarte de nuevo con esa gente genial que solo consigues ver una vez cada muchos meses.

Disfrutad del presente. Y también del pasado. Poco más os puedo decir hoy. Lo demás ya os lo canta Antonio Galvañ.

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