Verano Azul

mercedes cebrian

En julio de 2014 la 2 de TVE repuso por enésima vez la serie Verano Azul, de lunes a viernes en horario de sobremesa. Y, una vez más, me vi casi todos los episodios en directo. Verano Azul ejerce sobre mí una extraña fuera que hace que pique cada vez la ponen. Da igual que en mi vida diaria casi nunca vea televisión en directo, o que la serie entera esté disponible en streaming gratuito dentro de la web de TVE. No lo puedo evitar. Y a Mercedes Cebrián le sucede lo mismo. Por eso ha escrito este “Verano Azul: unas vacaciones en el corazón de la transición” (Alpha Decay, 2016).

Se trata de un libro breve (apenas 150 páginas) en el que reflexiona sobre cómo la serie de Antonio Mercero representa bastantes de los arquetipos que conformaban el imaginario de la sociedad española del periodo conocido como La Transición, esto es, finales de la década de los setenta e inicios de los ochenta.

Para ello se vale de dos hilos conductores: por un lado, los recuerdos de las primeras veces que vio la serie en televisión, allá por 1981; por otro, la narración de una visita turística a los escenarios naturales de Nerja en los que se rodó la serie, guiada nada más y nada menos que por Miguel Joven, el que de niño interpretó el personaje de Tito. A partir de ahí repasa los personajes principales y los secundarios, los escenarios y las distintas situaciones que aparecían a lo largo de los 19 episodios de Verano Azul.

El libro aborda el tema de la memoria colectiva de los nacidos en la década de los setenta, en un formato que recuerda a lo que hizo Grace Morales en “Mecano 82: la construcción del mayor fenómeno del pop español”, aunque con un tono menos cáustico y más amable, y en cierto modo también más riguroso que aquella otra. En fin, que se trata de una lectura sencilla y amena creada para deleitar a fans de la serie como yo.

verano azul

verano azul

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BONUS – 5 tips about Verano Azul

  1. Mi recuerdo más antiguo de verano azul es ver el principio del episodio “La navaja” (en el que una pandilla de jóvenes montados en moto destruyen una cabina de teléfono) en la televisión del desaparecido Bar Dochar, en la Plaza de la Leña de Santander. Supongo que entonces tendría yo cinco o seis años.
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  3. La canción titulada “La cueva” de Airbag incluye varias referencias al episodio “La cueva del gato verde”. Me encanta esa canción. En una ocasión le escuché a Adolfo de Airbag contar que se sentía muy cercano a la serie al haberse criado en Estepona, otro pueblo de la costa malagueña bastante parecido al Nerja en el que se desarrolla la serie.
  4.  

  5. Uno de mis episodios favoritos de siempre es “La última función“. También es uno de los más atípicos, ya que aquí los escenarios al aire libre llenos de sol y la playa se cambian por la lluvia que hace que los niños se cobijen en el interior de un viejo caserón. Mercedes Cebrián cuenta en el libro que de niña era uno de los que menos le gustaba, aunque más adelante, en la recta final del libro, se detiene para hablar acerca de su valor simbólico.
  6.  

  7. Hice un homenaje al episodio “No nos moverán” en uno de los flyers que hice para el Campamento Base. Un par de semanas antes de este concierto (en el que estaban programados Tremenda Trementina y Jadris) la policía apareció por el Opium para prohibir la actuación del grupo Coraje, y teníamos algo de miedo de que volvieran a tocarnos las narices. Bueno, y en bastantes ocasiones a mí y a mis amigos de parranda el bar El Chanquete de la calle San Simón nos ha servido de punto de inicio para importantes expediciones. Todo encajaba.
  8.  

    no nos moveran

    no nos moveran

  9. En los últimos visionados de la serie me ha empezado a fascinar Quique. Es un personaje nulo. En la mayoría de los planos en los que aparece está ausente, estorba a alguna otra persona, o el resto de la pandilla pasa de él. Es genial.

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