Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock

Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock

Ian Svenonius, ex-líder de Nation of Ulisses y más tarde de The Make Up, es el autor de “Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock” libro que se publicó hace unos meses en España de la mano de Blackie Books. En él se analiza la banda de rock como institución social y como fenómeno cultural singular, fruto de un contexto temporal (las últimas seis décadas), geográfico (el mundo occidental, pero especialmente el mundo anglosajón) y político (el bloque capitalista) bastante bien definido. Este análisis se lleva a cabo con un perfil casi científico, para el que se recurre a disciplinas como la sociología, la psicología, la economía o la historia.

Pero, ojo, esto no es un manual técnico como tal: las ideas que expone no han salido de la mente de un investigador, sino de las revelaciones de un grupo de estrellas muertas del rock con las que el autor ha contactado durante una sesión de espiritismo. Y estas revelaciones no parecen mostrar la opinión de genios imbuidos en sabiduría ultramundana, sino más bien la verborrea disparada por el ego hinchado y la paranoia infinita de un manager odioso propulsado por montañas de cocaína.

Es decir, el libro repasa una larga serie de ideas delirantes, con las que se hace sátira no solo de los estereotipos en torno al mundo del rock (efectivamente, si se busca conseguir dinero, sexo o adoración popular vale más la pena dedicarse a la política o al mundo de las finanzas, que son los que realmente están en la pomada) sino del tono resabido de los libros de autoayuda. Aquí se presenta una serie de premisas objetivas, a partir de las cuales se lanzan reflexiones completamente descabelladas, contradictorias, y a menudo desternillantes.

Sin embargo, ay, terminar de leer el libro ha sido una empresa me ha resultado un tanto ardua. El texto es demasiado denso para hablar solo de asuntos coñeros. Y si lo que se pretende es propiciar la reflexión del lector, tanta coña termina por despistar. Además de que el tratamiento de ironía total, el punto de vista de autor que parece buscar la complicidad del lector a base de demostrar una y otra vez que está de vuelta de todo, llega a resultar agotador e incluso irritante.

En fin, que me ha costado terminar las 227 páginas de este libro. Posiblemente su contenido sea más disfrutable si se consume en pequeñas dosis, es decir, si hubiera aparecido en forma de columna de opinión de una publicación periódica o en un blog. Porque lo cierto que hay bastantes pasajes muy brillantes. Pero todos juntos, uno detrás de otro, agotaron mi interés después de pocas decenas de páginas.

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