Las aventuras editoriales de los bros Hernández (I)

Locas de Jaime Hernández

Imagen de la cubierta de Locas: Maggie y Hoppey #1

En 1996 compré mi primer cómic de uno de los hermanos Hernández. Fue el primer número de “Río Veneno” de Beto Hernández, publicado por Ediciones la Cúpula, quienes han editado todo el material de los bros disponible en España. No recuerdo qué hizo que me picara la curiosidad, pero lo cierto es que me enganché, y así han seguido cayendo un buen puñado más de cómics hasta la el día de hoy.

En realidad los bros son tres: Beto (Gilbert), Jaime y su hermano mayor Mario, aunque este último solo publica obras de forma muy esporádica, así que no merece la pena detenerse en él aquí. Pero pocos autores de cómics me han proporcionado tantas y tan profundas satisfacciones como sus dos hermanos. Ambos conciben su obra como una extensa gran saga-río que discurre a lo largo de los años, a medio camino entre el culebrón televisivo y las sagas familiares al estilo de “Cien años de soledad”. En el caso de Beto, la mayoría de lo que ha publicado gira en torno a la figura de Luba, sus familiares y sus allegados, tanto en el pequeño pueblo de México en el que pasó su infancia como en los Estados Unidos, a donde emigrará posteriormente. En el de Jaime todo gira en torno a un grupo de mujeres (Maggie, Hopey, Penny Century…) del barrio de Hoppers en Los Ángeles.
Prácticamente todo ello se ha publicado en historias de entre 150 a 300 páginas. No es imprescindible haber leído todo para disfrutar de estos cómics, así que uno se puede enganchar al principio de cualquiera de las historias, pero seguir estos cómics con cierto orden sí que ayuda a comprender mejor la evolución de los personajes y la forma de afrontar las situaciones en las que se ven envueltos.


Así se las gastaba Luba en Río Veneno #3

Y ahí es donde empieza el problema para el lector. Desde mediados de los noventa que empecé a seguirlos hasta la actualidad los cómics de estos hermanos se han publicado en los formatos más dispares y ni siquiera han llegado a las tiendas en orden cronológico. Las primeras series que seguí -“Río Veneno” (1996) y “Be-bop-a-Luba” (1999) de Beto y las distintas series de “Locas” de Jaime- se publicaron en formato comic book de unas 50 páginas, lo cual tenía sus pros (era barato, muy barato) y sus contras (la edición también era barata y la periodicidad era francamente irregular, nunca se sabia cuándo llegaría a las tiendas el siguiente número). En aquel momento también se publicó “Satiricon” (2001), donde Beto y Jaime se intercambiaban tareas y personajes.

En 2004 La Cúpula publicó la serie “Penny Century” de Jaime Hernández, también en formato comic book. Yo tenía bastantes ganas de conseguir una edición decente en castellano de esta historia desde que unos años antes cayeron en mis manos un par de números de la edición USA. Me los había regalado el que por aquel entonces se encargaba de la desaparecida librería El Capricho de Santander, y le estaré eternamente agradecido por ese detalle. Por cierto, hace ya bastantes años que este hombre abandonó su negocio para poder cumplir su sueño de dar la vuelta al mundo en bicicleta. ¿Os dais cuenta de que el mundo del cómic es un terreno reservado para auténticos superhéroes? Bueno, volviendo al tema, el asunto es que en las librerías de mi ciudad no hubo forma de conseguir más que los tres primeros números de los cinco de que constaba la serie. Nunca he tenido claro que realmente se llegaran a publicar los dos últimos números, nunca los he visto con mis propios ojos.


Mis tres ediciones de Penny Century.

Después de esto La Cúpula abandonó definitivamente el formato comic book para apostar por los tomos de unas 300 páginas (o las novelas gráficas, como prefiráis llamarlo). Así, tan solo unos meses más tarde salieron a la venta tres tomos bajo el título de “Locas” (2005), con una compilación de las correrías de las chicas de Jaime Hernández. El asunto es que parte de su contenido descansaba desde hacía varios años en mis estanterías, en los números de “Locas: la muerte de Speedy” (1997) y “Locas: Maggey y Hopey” (1998)… y parte no. Pero nadie se molestó en anunciar qué parte de ese material era inédito, qué me iba a encontrar repetido ni mucho menos qué podía tener de interesante para el que ya se había hecho con la primera edición. Por parte de Beto, también se reeditó “Río Veneno” (2005) en un solo tomo, y salieron a la calle otros dos bajo el título de “Palomar” (2005), en los que entre un puñado de historias inéditas se recuperaba lo que yo ya tenía en las páginas de “Be-bop-a-Luba”. Vamos, lo mismo que con los de “Locas”.

Pero también se continuó publicando nuevo material, y así aparecieron tres tomos sobre Luba y compañía: “Luba en Norteamérica” (2007), “El libro de Ofelia” (2007), “Tres hijas” (2008), más de 900 páginas inéditas, bien ordenadas y con un formato homogéneo. Parecía que la calma había llegado. La única confusión posible vendría por los spin offs que se iban publicando con tramas relacionadas de forma indirecta con el tronco principal de Luba y compañía, como “Una temporada en el infierno” (2008) “Los timadores” (2011), “Ciudadano Rex” (2011), aunque no era difícil darse cuenta que lo que venía aquí se apartaba del tronco principal de las historias de Beto.

Por su parte, los cómics de Jaime continuaron con “La educación de Hopey Glass” (2008), que por cierto tiene una de las cubiertas más bonitas de cuantas se han publicado en España. Y ya en 2011 apareció el tomo “Penny Century”. Por un lado esto supuso una alegría de poder terminar de leer la historia que había empezado ya una década antes y que me quedé con las ganas siete años atrás. Pero al leer el cómic me llevé otro par de decepciones. Una, descubrir que cronológicamente la serie se sitúa antes que “La educación de Hopey Glass”, con lo que para mi pesar estaba leyendo la historia en orden inverso. Otra, al darme cuenta de que la historia no correspondía exactamente a la vieja serie de “Penny Century” que yo nunca logré completar. Para entendernos, el primer número de la serie vieja comenzaba en la página 93 del nuevo tomo. Las 92 páginas anteriores están ocupadas por “¡Uauuu, Nellie!”, una historia que no tengo noticia de que se hubiera publicado anteriormente en España (aunque a estas alturas nunca se sabe). Para más coña, pocos meses después se publicó el tomo “Fantasmas de Hoppers” (2011), con historias que en los USA fueron publicadas justo antes que “La educación de Hopey Glass”, y que cronológicamente ya no me acuerdo de si transcurren antes o después de “Penny Century”. Por último, ya en 2012 se ha publicado “El retorno de las T Girls”, que salvo que yo no lo haya entendido bien (algo que después de todo este lío tampoco sería tan raro) transcurre después de todo lo que he mencionado más arriba.

De vuelta con Beto, a principios del pasado 2012 llegó a las librerías “Luba”, un tomo integral que ya mencioné en el post sobre cómics aparatosos. Aparte de eso, las únicas pegas que se me ocurren son que el color amarillo del borde de sus páginas es espantoso y el hecho que se limite a recopilar tres historias que todavía podían encontrarse en las librerías.

Vaya caos, ¿no? Pues todavía queda el turno de buscar responsables de este desaguisado. Pero eso lo dejo para mañana.
Continuará…

El libro de Ofelia

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