Carta exagerada

Me puse esta mañana a repasar mis discos favoritos de 2025 para enviar mis votaciones a lo mejor del año de Noche de Rock, y no me salían las cuentas. Como cada año, cuando empieza diciembre tengo ya un buen número de discos que durante los meses anteriores me han llamado la atención.  Al revisarla hoy me he dado cuenta de que está llena de álbumes que no he vuelto a escuchar desde que los anoté. También hay otros que me llamaron la atención en una primera impresión, pero que he vuelto a ellos al cabo de unos meses y he sentido que no merecían tanto reconocimiento. Al final concluyo que la lista de discos que realmente me han enamorado en 2025 es justita. Y hacía muchos, muchos años que no me pasaba algo así. 

¿Qué ha sucedido esta vez? ¿Este año se han publicado menos discos buenos? No lo creo. Creo que más bien yo he escuchado más cosas por obligación y no he dedicado más tiempo a ponerme cosas para divertirme, simplemente porque me apetecía. 

Tampoco es algo que me haya sorprendido a última hora. De hecho, hace unas semanas publiqué este texto en el foro de ANDN.

Pues llegados a este punto del año hay dos asuntos que creo que no acabo de entender en torno a las novedades discográficas.

-Lo de que la inmensa mayoría de los lanzamientos gordos del año se reserven para el trimestre Septiembre-Octubre-Noviembre. En febrero encontrabas un disco bueno cada tres semanas, y ahora están saliendo 14 discazos cada viernes. Claro, no hay tiempo de escuchar sin agobios ni siquiera la cuarta parte. Que entiendo que hasta hace unos años este calendario (que no estaba tan centrado en estas fechas) tenía sentido por el tema de ir allanando el camino para la temporada de vender discos en navidad y cosas así, ¿pero qué sentido tiene hacerlo a día de hoy, si en navidad apenas se van a vender copias de estas novedades? ¿Intentar que se vendan más abonos para el Primavera Sound y Coachella? De verdad que no comprendo nada. edit – es que a día de hoy no sé dónde encontrar un hueco para pegar media escucha atenta de lo nuevo de Neko Case, Linda Mirada, Sudan Archives, Bar Italia, Militarie Gun, Cate LeBon… casi todos lanzados en lo que llevamos de octubre y todos con una pinta riquísima, pero es que no me da el tiempo, y doy por hecho que el próximo viernes se van a sumar otros dos o tres nuevos lanzamientos a la lista. Es desquiciante este ritmo.

-Lo de las avalanchas de críticas express. Con la salida del disco de Taylor Swift la chapa fue tremenda: en las 24 horas posteriores al lanzamiento todo todito internet se llenó de «críticas» bien extensas del disco. Entiendo que por gente que lo estaba escribiendo sobre la marcha mientras le pegaba su primera escucha, porque no daba tiempo para mucho más. Pero es que con la avalancha de discos, encuentro que esto está sucediendo con casi cualquier novedad. Joder, es que después de ver esa saturación de opiniones parece que no tiene sentido ponerse a escuchar el disco al cabo de una semana o de dos. Parece que la vida de los discos ya no llega ni a una semana. Que mira que yo también soy de cebarme cuando me interesa una novedad… ¿pero qué sentido tiene hacer como que has escuchado, estudiado y escrutado 10 discos en la mañana de un viernes, y publicar a la tarde ladrillazos comentando todos esos discos que entiendo que no habrá tiempo para volver a escucharlos porque el viernes que viene habrá que comentar otros 10? Lo malo es que esto sí creo que lo entiendo… Y le echo la culpa a las IA que ayudan a generar textos como churros, y los algoritmos que imponen que todo el mundo tenga que publicar contenidos como churros.

PD – Ojito, que en un rato está tarde Rosalia va a anunciar «novedades»… me da que mañana por la mañana internet será una escombrera de textos express analizando de aquellas maneras hasta el detalle más chorra de lo que se deje ver. Miedito da todo.

Parece que en internet ya solo vale hablar sobre obras maestras. Y, a ser posible, descubrir cada semana un nuevo mejor LP de la historia. Pero eso no puede ser. Me abruman los titulares del tipo “te presentamos los diez nuevos lanzamientos de esta semana que no puedes perderte”. No, seguro que no han salido diez discos imprescindibles esta semana. Y lo peor es que si intento hacer caso al titular terminaré perdiéndome otras cosas de la vida que sí que voy a echar a faltar. 


Llevo ya varios lustros metiéndome atracones de música de forma periódica, pero nunca me había sentido tan apabullado y tan poco satisfecho con ello. Supongo que antes lo hacía 

en busca de buen material para pinchadas, que al fin y al cabo conducían a momentos de gozo real si la gente disfrutaba con los temas que yo escogía. Hace un par de años dejé de pinchar, pero sigo investigando música de forma casi compulsiva. Con lo que saco en claro de estos empachos ahora creo alguna que otra playlist de recomendaciones que tampoco llegan a mucha gente. Es decir, que ya no lo hago para contentar a personas a las que puedo poner rostro y voz. Y tengo la sensación de que, cuando trato de imaginarme qué música podría gustarle a un grupo de personas abstracto, lo que me sale de manera inconsciente es casulamente lo que le gusta a algún algoritmo de los que rigen internet.


Ya hace tiempo que estoy agotado de este internet lleno de contenido artificial, creado por bots con la intención de que les hagan caso otros bots. Y también de las personas que han terminado por interiorizar esa forma de comunicación replicante y ya no se dan cuenta de que de tanto hablar como bots ya no hay humano que les aguante. Todo este contenido sobrado, faltón, cínico, que recurre constantemente a técnicas de trolleo, o que trata de colar en el lenguaje cotidiano la estética meme y los ganchos del clickbait… hacen que internet me recuerde a un after en el que todo el mundo va hasta arriba de todo y al hablar se pisan para manifestar a gritos que lo que se les pasa por la cabeza en ese momento es lo más importante que existe. Con unas horas de sueño y un ambiente menos tenso nadie admitiría haber pensado las majaderías que soltó mientras estaba de parranda. Pero de mañaneo la gente se comporta de esa manera, y hay muchas personas que cuando están mirando a una pantalla se transforman en eso.

Me supera este ambiente forzado y apartado de la realidad más mundana de casi nadie. Pero sin querer me siento empujado a estar a su altura, y cuando me doy cuenta estoy intentando tragarme toneladas de recomendaciones que no me aportan nada. Me doy cuenta de que solo lo hago por el miedo a perderme algo interesante. Pero lo que consigo es perderme casi todo lo que realmente me interesa a mí. 

En fin. Hacía cinco meses que no publicaba nada en Spam de Autor. En gran medida por ocupar el tiempo en buscar obras maestras que nunca llegan, pero también por el miedo a sacar textos que no estén a la altura del Pulitzer. Y, visto en perspectiva,tampoco he visto que nadie me haya echado en falta. Así que, para acabar con esta chapa, os digo que no si existe algún camino para salir de este internet todo sobrado que parece hinchado de esteroides. Pero si queda alguna posibilidad de que este blog continúe con vida, esta pasará por publicar cosas más sencillitas y honestas. 

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