El ocaso de Tiendas Tipo

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Atención a la bomba informativa: la cadena de Tiendas Tipo cierra las últimas franquicias que permanecían abiertas. De hecho, su web está de liquidación total por cese. En su día llegó a tener decenas de locales por toda la Península, pero a estas alturas de 2016, después de un largo declive, seguro que muchos pensaban que ya no existía ni una. Pero sí, hasta ahora había cuatro que seguían en funcionamiento. Y una de esas cuatro estaba aquí, en Santander, cerquita de la redacción central de Spam de Autor.

Hace años que la Tipo se había ido quedando sola, mientras la mayoría de grandes mayoristas de distribución musical iban desapareciendo. De hecho, en la era de Amazon.com y de la música en streaming, su catálogo en papel lleno de novedades de bandas de cincuentones y su sistema de pedidos que se perdían por el camino eran casi fósiles del siglo XX, cuya extinción hace tiempo que se veía inevitable. Así que no creo que su despedida vaya a dejar ríos de lágrimas. Pero tampoco quiero dejar de escribir un post de recuerdo a la tienda que me surtió de tanta música.

Yo conocí la Cadena Tipo a mediados de los noventa a partir de su boletín mensual. Supongo que muchos de vosotros también. Me lo empezaron a enviar a casa en 1996, después de pedir una camiseta de Sepultura o algo así. En él aparecía una enorme cantidad de discos, merchandising de grupos y todo tipo de artículos extraños. A través de sus páginas uno se enteraba de novedades, memorizaba discografías completas y, de paso, recopilaba portadas de discos para pegarlas en la carpeta de clase o en la carátula de la cassette grabada de turno. Y todo por los 0€ que costaba la subscripción.

De memoria, yo diría que la primera tienda Tipo en Santander abrió en 1997. Fue en un local de la planta baja del hoy decrépito Centro Comercial Kuo, al lado del ayuntamiento. No recuerdo el momento exacto en que hice mi primera adquisición allí, aunque es posible que fuera el horroroso primer disco de la Banda Jachís, que compré siguiendo una de tantas desatinadas recomendaciones de la revista Efe Eme. En fin, lo que sí recuerdo con seguridad es ir por allí en 1998 para hacerme con cosas con más enjundia, como el “Ireki Ateak” de Fermin Muguruza eta Dut o el “Mezzanine” de Massive Attack.

Las encargadas de la tienda eran dos chicas que no parecían tener demasiada idea de qué era lo que estaban vendiendo. En cualquier caso, al estar integrado en la cadena de La Tipo, el local solía acoger presentaciones de discos de grupos y pequeños eventos del estilo. De una de esas visitas saqué una camiseta firmada por A Palo Seko, famosos entonces porque en sus conciertos su batería Mimi a veces se cagaba en el escenario. Conservé esa camiseta durante muchos años.


Nota: pongo este vídeo porque me resulta entrañable, no porque me guste la banda. Saratoga y el heavy mesetario en general me parecen abominables.

A mediados de los noventa funcionaban unas cuantas tiendas de discos en Santander, pero la mayoría estaban orientadas al perfil de un cliente más tradicional, un poco como la propia ciudad. Pero en el escaparate de la Tipo no había discos de jazz ni de música clásica. Como mucho, se podía colar alguna novedad de Alejandro Sanz o de Take That en medio de un enorme surtido de material de Soziedad Alkoholika, Ojos de Brujo, La Polla Records, CPV, Medina Azahara, Los Suaves, La Fuga (que además son de casa), Pantera, Extremoduro, Porretas, Def Con Dos, Solo los Solo, VKR, Violadores del Verso… Con el tiempo, se fue convirtiendo en una especie de tienda oficial del así llamado Rock Estatal, que es un calificativo un poco feo que se utiliza para definir cualquier cosa que alguna vez haya estado presente en el cartel del Viña Rock, es decir, que engloba estilos tan dispares como el hip hop, el flamenco fusión, el oi!, el reggae o el nu metal. También se podían encontrar discos y artículos que no tenían nada que ver con el Rock Estatal, aunque no estaban tan visibles en las estanterías y en las perchas de la tienda como los que acabo de citar.

A finales de 2001 el mítico Pin se hizo con la Tienda Tipo en Santander, y esta se desplazó hasta un local situado al final de la calle San Fernando, cerca de Cuatro Caminos. Recuerdo que la primera compra que hice allí (no estoy seguro si fue el primer disco de Kuraia o el “Actos inexplicables” de Nacho Vegas) también fue la primera compra que pagué en euros, así que tuvo que ser en los primeros días de 2002, sí o sí. No mucho después vino una nueva mudanza y La Tipo llegó a su ubicación definitiva, la de la Calle Peñas Redondas, frente al New.

Lo que ha ocurrido con las tiendas de música durante la última década es una historia más que sabida: a medida que se difundió el formato mp3 las ventas de discos cayeron en picado y este tipo de locales fueron desapareciendo cada vez más rápido del mapa urbano. El listado de Tiendas Tipo que seguían en funcionamiento menguó drásticamente, pero a pesar de todo yo seguí comprando ahí durante bastante tiempo. Tenía la tenía cerca de casa y era el único sitio de Santander donde se podían encontrar las ofertas salvajes de la Serie Media; aparte de que hasta hace no tanto tiempo yo pinchaba con CDs, y para ese menester siempre está bien tener a mano un sitio donde poder surtirse en alguna compra compulsiva de última hora. Aunque, todo sea dicho, la mayoría del stock disponible en la tienda de Santander me interesaba bastante poco para pinchar en bares, así que casi siempre regresaba de esas incursiones con las manos vacías.

Doro

Una foto que me he encontrado en internet de una firma de discos de Doro en no sé dónde.

Hasta que un día llegó el momento en el que, como decía mi añorado Pedro Reyes, “tanto fue el cántaro a la fuente que se compró un bonobús”. A comienzos de 2014, cuando prácticamente no existían ya más tiendas de discos en Cantabria, entré a trabajar como dependiente en la Tipo de Santander. Para entonces la venta de discos ya no daba para muchas alegrías: vi algo de movimiento cuando se anunció el directo de despedida de Barricada o con la salida del último dvd de Los Suaves, pero poco más. Ni siquiera durante las navidades el volumen de ingresos fue demasiado importante. En cualquier caso, visto desde dentro, no era de extrañar que Tipo estuviera agonizando. Aquello era el ejemplo perfecto de nula adaptación al nuevo contexto del negocio de la música y de la distribución mayorista en general. El catálogo estaba anclado en ese rock estatal que tan poco interesa a los chavales que aún hoy tienen ganas de gastar su dinero en un disco. Por contra, la oferta de música en vinilo era exigua. Además, la base de datos de discos era arcaica y nada funcional; me sorprendía que en los tiempos de Amazon hubiera quien tuviera paciencia para investigar en una web lenta, donde el buscador nunca atinaba y que a menudo no era tan barata como parecía. Por no hablar del bochornoso sistema de pedidos, que obligaba al cliente a esperar semanas o meses sin darle posibilidad de hacer un seguimiento de su paquete, que no pocas veces desaparecía o por el camino se transformaba en algo que poco tenía que ver con lo que se había solicitado.

En fin, que el funcionamiento de La Tipo como cadena de retailing era tan anacrónico y chungo como los relojes de pared de Medina Azahara, las alpargatas de esparto de AC/DC o los dvds de Tip y Coll que la mayoría de los transeúntes contemplaban con estupor tras el escaparate. Porque a medida que las ventas de cds continuaban su descenso, el negocio se iba aferrando con más fuerza a la esperanza de colocar al cliente la parte más bizarra de su catálogo. Y, aunque parezca increíble, había días que aquella estrategia parecía funcionar. Allí descubrí que hay gente dispuesta a pagar por imitaciones en hojalata de armas de supervivencia, camisetas de la Legión Española o de Porremon, figuras de resina de esqueletos follando, violines de 100€, moldes para freír huevos con forma de cipote, moñecos horrorosos de Kiss a tamaño Kinder Sorpresa, abrebotellas luminosos de Betty Bop, cartuchos con cargas para cigarrillos electrónicos o corazas para jugar al paintball.

Todo aquello permitía mantener malamente un negocio, pero personalmente me resultaba un tanto desolador. Al cabo de unos meses encontré algo mejor que hacer y dejé el trabajo. Desde entonces la tienda ha seguido funcionando porque tenía que funcionar, por la pura inercia que le obliga a avanzar a un walking dead. Pero, ahora que desaparece, la Tipo no deja ningún vacío en el mercado de la música ni tampoco en la memoria colectiva, dado que la mayoría de su clientela potencial hace tiempo que dejó de pasar por allí. Desconozco cuál será el destino final del local de Santander, ya que también se dedicaba a la venta de artículos ajenos al catálogo de la Tipo, como banderas del lábaru o botes de pintura para grafiteros. Quizás continúe vendiendo ese tipo de cosas, o quizás no. No tengo ni idea En cualquier caso, parece que su destino ya no irá ligado al de la cadena a la que estuvo vinculada durante tanto tiempo.

Por lo que a mí respecta puedo decir que fue bonito mientras duró… pero que la cosa ya no daba para más que para hojear de vez en cuando mi colección de viejos catálogos noventeros. ¡Descansa en paz, cadena de tiendas tipo!

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5 pensamientos en “El ocaso de Tiendas Tipo

  1. Al igual que ocurrió con la añorada Discoplay le toca ahora el turno a Tipo de desaparecer víctima de la era digital. Los carrozas como yo que todavía gustamos de seguir comprando nuestra música en formato físico lo tenemos aún más difícil.
    Como siempre dijeron Ilegales: tiempos nuevos, tiempos salvajes.

  2. Yo recibia
    I catalogo TIPO fue septiembre El ultimos recibir, ya Octubre no lo editar on los envie email y me dijeron
    I por motivos internos no se editorial catalogo ni Webb esta ria operative vamos no queries decir que echamos El cherry, tube una tienda TIPO donde viva que desaparece y disputes cherry disco play solo quedaba TIPO se ve que Internet y pocas
    Venta que tenia ya Han echo cerebra yo saba TIPO tarde o tempranocaeria, su catalogo cads vez era mas cut re y just ano compliance 25 anniversaries Han echado Cierre:

  3. Sin cds no somos reales…..
    Volved y elegid un estilo más o menos menos death…
    Esto es desesperante
    Si es crisis , cuando el fuego acabe volveréis….
    Mirad sin Kurt?……..
    Que es lo siguiente , que nos maten a 3d del nada
    Si yo , como no lo voy ha entender……………………

  4. Regresar pronto,por qué la vuestra era la única tienda de donde el

    Rock’n’ Roll se escribía con MAYÚSCULAS en cada página.

    Os echaremos de menos,yo y otros valientes de la vieja escuela del Rock.

    Kong live Rock ‘n ‘ Roll.

    Saludos.

    José Antonio.

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