Librojuegos I: Bandersnatch

Ama y haz lo que quieras

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A finales de 2018 se estrenó Bandersnatch, el especial navideño de la serie Black Mirror. Por si no lo habéis probado aún, parte de su atractivo viene dado por el empleo revolucionario que hace de los menús de Netflix: a medida que avanza el episodio, el espectador deberá utilizarlos para tomar decisiones que determinarán el desarrollo posterior de los acontecimientos. Como ando con retraso a la hora de actualizar el blog, en el momento de escribir este post (creo que) el efecto sorpresa está más que amortizado. Pero eso me deja el camino libre para tirarme a comentar otros asuntos más interesantes sobre el episodio. Por ejemplo, los librojuegos.

Porque el concepto de película interactiva no es precisamente novedoso: al fin y al cabo, el videojuego Dragon’s Lair seguía un esquema bastante similar allá por 1983, y desde entonces se ha seguido aplicando con creciente grado de sofisticación sobre todo tipo de formatos. El mérito que encuentro a Bandersnatch sobre otros experimentos anteriores está en haberse puesto al servicio de un buen guion, gracias al cual, a medida que se prueban distintos finales, la historia crece y plantea reflexiones cada vez más suculentas.

De todos modos, Bandersnatch es un artefacto complejo que se puede disfrutar desde muchas perspectivas distintas, y una de ellas es la caza del guiño nostálgico. Las referencias con mayor peso en el discurrir de la(s) historia(s) son las que se hacen sobre la obra y la biografía de Philip K. Dick. La que me hizo pegar el mayor salto en el sofá fue ver cómo algunos de los protagonistas en pleno subidón de ácido se ponían a jugar con la imagen de la portada del Power, Corruption & Lies de New Order. Y la que he venido a comentar hoy en el blog es la de los librojuegos.

A lo largo de la década de los ochenta y principios de los noventa, la literatura infantil y juvenil vivió un pequeño fenómeno estos libros en los que el lector se veía obligado a decidir sobre el desarrollo de la trama. Al estilo Rayuela de Julio Cortázar, había que saltar de un capítulo a otro a través de distintos desarrollos que conducían a diferentes finales.

Como supongo que ya explicaré mejor en algún post más adelante, a mediados de los ochenta los juegos de rol vivían un momento de esplendor, y eso sirvió de inspiración directa para estos libros. Por otro lado, con el paso de los años los videojuegos tomaron el relevo de este tipo de divertimentos, pero (como muestra el propio Bandersnatch) a mediados de los ochenta todavía se encontraban en pañales, y las libertades que ofrecían al lector eran mucho más básicas que las que por entonces ofrecían los librojuegos.

Durante algunos años estuve obsesionado con este tipo de libros. Vamos, no los deglutía en plan paranoico como el chaval del episodio, pero sí que me gustaban bastante. Entre mi hermano y yo llegamos a tener una buena colección de ellos, y los que no tuvimos en propiedad yo los cogía en préstamo de la Biblioteca Pública de al lado de mi casa de Santander (la Menéndez Pelayo de toda la vida, vamos). Entre unos y otros leí una parte más que estimable de los librojuegos que se publicaron en España durante aquellos años. Por ello voy a dedicar un par de posts a repasar todo lo que soy capaz de recordar sobre ellos. En el momento en que publico este post, mi idea es dedicar uno a los que aparecieron publicados por la editorial Timun Más (y alguno de otra más pequeña), que en su mayoría seguían la estela de la mítica colección Elige tu Propia Aventura; y otro dedicado a la siguiente generación de librojuegos, que apareció bajo el sello de Ediciones Altea y que era más compleja en casi todos los aspectos.

Es una pena que aquí en Lleida no tenga a mano los ejemplares que conservo en Santander; me habrían sido muy útiles para consultar detalles y también para ilustrar el post con fotos originales. Por lo demás, creo que el recuerdo de estas lecturas se mantiene en mi cabeza lo suficientemente fresco como para soltar una buena parrafada sobre ellas. Y para las dudas he recurrido a la web Tercera Fundación, que alberga una impresionante base de datos sobre publicaciones de terror, ciencia ficción, fantasía y demás metralla para el solaz del fandom old school.

Permanezcan en sintonía: pronto habrá novedades en el blog.

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