La entrevista perdida a Los Deltonos

Los Deltonos

En los primeros días de este 2012, poco después de que se publicara “La Caja de los truenos” (2011), tuve la oportunidad de charlar con Hendrik Röver para una entrevista que por cosas de la vida terminó por no publicarse en la edición nacional de la revista Mondosonoro como inicialmente se había planeado. El grupo publica estos días “Saluda al campeón”, la continuación de aquel álbum, y supongo que es un buen momento para recuperar este texto.

A estas alturas creo que todo el mundo es consciente de que hablar con Hendrik es un lujo para todo entrevistador: es un crack como compositor e intérprete con Los Deltonos y en solitario, tras más de un cuarto de siglo pateando escenarios tiene mil historias que contar, es un erudito en el blues y el rock de raíces norteamericano, y además tiene una lengua afilada que no deja de escupir grandes titulares. En ese sentido, el formato de entrevista que se suele emplear en Mondosonoro (más cercano al reportaje que a la reproducción literal del diálogo entre el periodista y el músico) hace que se pierdan un puñado de declaraciones explosivas y de frases lapidarias. Pero, humildemente, creo que al final el artículo no quedó tan mal.

    Mi rollo es el rock

    Los Deltonos dicen sentirse cómodos en lo que llaman “rock sin etiquetas”; una tierra de nadie en la que se asentaron hace ya un cuarto de siglo, que por cómo suenan sus últimas canciones bien podría estar en alguna llanura entre Nebraska y Colorado, pero por las historias que nos cuentan parecen más propias de cualquiera de los valles de Cantabria.

    “¿Pero tú has visto alguna vez que algún fontanero haga su tubería de 25 aniversario?”

    En diciembre de 2011 se publicó “La caja de los truenos”, el octavo trabajo de estudio de Los Deltonos. Hendrik Röver, voz y guitarra del grupo, comenta que el proceso de gestación y parto de este disco ha sido prácticamente improvisado, que apenas les ha llevado un mes. “La mayoría de los discos que más nos gustan están grabados en directo, y si ellos podían hacerlo, ¿por qué nosotros no? Grabamos las canciones antes de sabérnoslas. Un par de las que salen en el disco prácticamente son un segundo ensayo; después intentamos alguna toma más creyendo que nos las sabíamos y nos quedaron peor”. Que se haya obtenido un resultado tan sobresaliente con un método de trabajo así es algo que Hendrik achaca a la estabilidad que da el llevar más de una década con la misma formación (que completan Fernando Macaya a la guitarra, Pablo Zeta al bajo e Iñaki García a la batería), y a que todos los componentes estén implicados en otros proyectos (Soul Gestapo, Bravo Johnson, Chicktones, Templeton…), lo que permite que cuando se junten lo hagan con más ganas que si se trabajara con dedicación exclusiva. “Hemos llegado a un punto de gelificación entre nosotros que nos permite este tipo de alegría. Tenemos ya esa comunicación sin palabras que cada uno toca y sabe que está aportando su parte al grupo. Eso da mucha tranquilidad, y eso es impagable”. Las canciones de “La caja de los truenos” profundizan en ese rock de raíces (country blues, americana… que cada uno lo llame como le dé la gana) que ha marcado las grabaciones del grupo a partir de “GT” (2005). Si bien se sienten orgullosos de tener un público que califican de muy fiel y de seguir consiguiendo nuevos seguidores, no todos sus fans parecen contentos con sus últimos movimientos y algunos reivindican el blues explosivo de antaño, sobre lo que Hendrik opina que “para mí nunca ha habido una ruptura, pero nunca llueve a gusto de todos, y tampoco puedes pretender que el público evolucione exactamente igual que tú”. En cualquier caso, en sus directos parecen haber conseguido mostrar toda su carrera como un todo coherente. “En nuestros últimos conciertos hemos encontrado la forma de engranar las distintas etapas de forma muy natural. Estamos tocando una canción del primer disco y después va una del último, y no es un salto sino que todo está adaptado al sonido de ahora mismo”. Por otro lado, en este último disco se encuentran las letras más trabajadas de Los Deltonos hasta la fecha, “algo que sí se puede achacar a mi carrera en solitario”, apunta Hendrik. Llama la atención que unos textos que retratan paisajes, lugares y personajes plenamente cántabros casen tan bien con un sonido tan profuntamente norteamericano. “Es mucho más fácil que la gente tenga empatía por una letra si la siente cercana. Hay atracos en Kansas y también en Santander, así que para qué voy a escribir sobre cosas que no he visto… muy poca gente habrá estado alguna vez en Kentucky, pero todos los cántabros han estado alguna vez en el Valle de Cayón. Aparte de que palabras como Puentenansa son muy chulas (risas)”. Cada canción del disco es un pequeño relato sobre perdedores que habitan carreteras nacionales y bares de pueblo, y que sobreviven entre el trabajo precario y la pequeña delincuencia. Historias duras, a las que el tono irónico que es marca de la casa las suaviza y las dota de un cierto optimismo. Se trata de historias terrenales, pegadas a la realidad, ajenas a la visión artificiosa de las cosas que pueden dar otros grupos de moda. Historias que en ocasiones reflejan la forma en que Los Deltonos se ven a sí mismos. “Nosotros somos autónomos puteados como todos los demás, así que tenemos todos los sentimientos chungos que tiene el obrero medio. Somos currantes, con un oficio que es el de músicos de rock, y lo que hacemos es escribir canciones. Pero somos otro grupo más de la clase media de la música española. Lo tenemos más difícil porque no estamos incrustados en ninguna corriente especial, tenemos que ir cavando nuestro propio camino día a día”. Un camino en el que ya llevan haciendo 25 años, una cifra a la que Hendrik no quiere dar importancia. “¿Y qué mas da? ¿tú has visto que algún fontanero haga su tubería de 25 aniversario? Cuando nos jubilemos sí que haremos un fiestazo que te cagas, porque habremos conseguido currar en esto durante toda nuestra vida laboral. Pero si no, vuelvo a lo del sufrido fontanero… Lo que hay que hacer canciones nuevas y tener ideas nuevas, y no hacer giras de sacacuartos”.

    La caja de los truenos” está editado por Guitar Town Recordings

    Texto: Carlos Caneda Fernández para Mondosonoro #192

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *