Negro sobre blanco III: cómics

comics

¡Siguen las reseñas! Aunque se me fue de la mano al escribir las de los cómics que he leído durante los últimos meses, así que he tardado bastante en escribir una cosa que pretendiá haber publicado hace días ya, y al final he preferido dividir el texto en dos posts para que sea un poco más sencillo de digerir. Ahí va la primera parte.
Por cierto, tengo scanner pero me daba pereza encenderle esta tarde. Ya siento que las fotos con el móvil que he metido en el post sean un poco chanuflas, pero si me ponía con lindezas iba a terminar publicando esto para octubre.

    Lo indispensable de unas lesbianas de cuidado”, de Alison Bechdel + “Fuerza X”, con Peter Milligan y Mike Allred.

En los últimos años se ha puesto de moda las ediciones integrales de colecciones de cómics. Estas suponen una buena oportunidad de recuperar tebeos que escapan de la actualidad más novedosa (en ocasiones a un precio razonable, y demasiado a menudo a un precio desorbitado), aunque a veces las recopilaciones abultadas de material un tanto denso pueden producir atracones cuando se intentan leer del tirón. Y es que hay veces en que ese material se concibió con la intenicón de que el lector lo siguiera a lo largo de meses, años o incluso lustros, no en una sola tarde.

bollos bechdel

Ese podría ser el caso de “Unas lesbianas de cuidado”, el tomo que recopila las historias que Allison Bechdel publicó entre 1988 y 2000, y que en su momento salieron publicadas en España por Ediciones La Cúpula bajo el nombre de “Unos bollos de cuidado” (todavía sigo preguntándome por el sentido de la desafortunada nueva traducción del original “Dykes to Watch Out For”).
Unos bollos…” cuenta a través de historias cortas la vida cotidiana de un grupo de amigas lesbianas. A pesar del tono reivindicativo (no solo en la búsqueda de visibilidad de un colectivo que durante largo tiempo ha permanecido invisible a los ojos de la sociedad, sino que también varias de sus protagonistas están comprometidas políticamente con diversas causas) están bañadas en un humor amable. Tanto el dibujo como la narración va ganando en técnica y sofisticación a lo largo de toda la colección, y es fácil percibir la evolución desde el primitivismo amateur de las primeras páginas hasta acercarse al nivel de calidad que consagró a la autora en el maravilloso “Fun Home”. El conjunto de “Unos bollos…” es bonito y está divertido, aunque creo que se disfruta mejor si se lee poco a poco que si se intenta un atracón de toda la colección completa.
Por otro lado, al leer hoy este tomo me resulta complicado calcular el impacto que pudo tener esta serie cuando se publicó hace 25 años, cuando los derechos de los homosexuales aún no habían entrado en las agendas políticas y seguían siendo un tema tabú para las grandes mayorías. El cómic es un medio de expresión que a menudo está marcado por la urgencia y la inmediatez, y parte de su magia se puede perder cuando se le aleja del contexto en el que fue creado.

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Más cómodo de leer es el integral de “Fuerza X”, narrada con el ágil ritmo de los cómics de superhéroes y que recopila una saga bastante más breve (este tomo corresponde a los números que van del 116 al 129 de la serie de Marvel “X Force”. Recapitulemos: a comienzos del siglo XXI Peter Milligan y Mike Allred tomaron las riendas de “X Force”, la colección de mutantes de Marvel que años antes había sido un superventas de la mano de Rob Liefeld y Fabian Nicieza, pero que posteriormente haía caído en un franco declive. Milligan y Allred contaron con la libertad creativa que da el trabajar en una empresa sin expectativas de futuro, lo que les permitió publicar este delirio iconoclasta que subvierte los arquetipos habituales en el universo Marvel, pero sin dejar de emplear su lenguaje tradicional. En fin, que ha sido un gustazo releer una de las sagas de superhéroes que más me han divertido. Ahora, si saco algo de tiempo, a ver si me pongo con “X-Statix”, el integral con la continuación de este.

    Prisionero en Mauthausen”, por Toni Carbos y Javier Cosnava

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Historia de intriga en torno a varios españoles prisioneros del campo de concentración nazi de Mauthausen. La verdad es que me ha dejado bastante frío, tanto en el apartado gráfico como en el guión. Vamos, aquí hay muchas buenas intenciones, pero el resultado no es mi tipo de cómic.

    Sugarskull”, de Charles Burns + “Lo que me está pasando: diarios de un joven emperdedor”, de Miguel Brieva

El surrealismo es un buen recurso para plasmar los mecanismos psicológicos que se desatan por las presiones sociales a las que se ve sometido el individuo y la alienación que provocan en él. Por otro lado, la estética surrealista se ha renovado en los últimos añoas desde dsitintos frentes, especialmente por las aportaciones cinematográficas de David Lynch y del género de terror.
Todo esto viene acuento de estos dos cómics publicados en los últimos meses, que a pesar de lo diverso de su procedencia se basan en unos referentes bastante cercanos

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Cráneo de azúcar” (o “Skull Candy” en el tomo de la edición norteamericana que tengo en mi estantería) es el tomo que cierra la trilogía que empezó con “Tóxico” y “La colmena”. Esta nueva colección se mueve una vez más en las coordenadas habituales en la obra de Charles Burns: la diferencia y la inadaptación, los traumas de la adolescencia, la memoria… aunque en esta ocasión abandona el dibujo en blanco y negro en favor de un estilo colorista como homenaje explícito a Tintín. En fin, que toda la trilogía me parece una nueva obra maestra de un Burns que mantiene un alucinante nivel creativo.

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También se publicó la pasada primavera la primera novela gráfica de Miguel Brieva, uno de los historietistas políticos más originales y corrosivos de la actualidad. Esta versa sobre un hombre
parado que en medio de la crisis económica que ve cómo se desmorona tanto su vida personal como todo el mundo que conoce a su alrededor, lo que desata los delirios de su subconsciente.
El desarrollo de la trama es un tanto convencional, así que en “Lo que me está pasando” resultan más brillantes los momentos en los que se acerca al formato de chiste corto que le ha dado fama, como en la reunión en el parque de “Los jóvenes emperdedores”.
Pero a pesar d las imperfecciones, creo que se trata de un trabajo imprescindible por su carga política y su afán de mostrar los desastres que el neoliberalismo va dejando a su paso.
Por otro lado, la lujosa edición a todo color encarece el tomo hasta los 18’90€. Dado el carácter político y la importancia que tendría difundir el mensaje entre un público amplio, ¿no hubiera valido más la pena que haber recurrido a una edición menos lujosa, y que hubiera permitido un precio final más accesible para que el mensaje alcanzara un público más amplio?

    Series negras”, por Abulí y Bernet

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Compré este cómic de ofertona casualmente un par de semanas antes de que concedieran a su guionista Enrique Sánchez Abulí el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona. Soy bastante fan desde siempre de los guiones de Abulí, y me alegró mucho que se concediera este premio a un autor tan alejado de la corrección política omnipresente en el mercado del cómic actual.
Pero bueno, vamos a lo que importa. “Series negras” recopila historias breves que homenajean a los viejos cómics pulp como también lo hicieron sus autores en las páginas de “Torpedo”: historias llenas de gangters, prostitutas, tipos ultraviolentos y todo tipo de degenerados, y siempre cargadas de un humor negro y muy cafre. Y me salió por 5 míseros euros. En fin, una ganga.

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