Larga vida al Compact Disc

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Entre la gente que a día de hoy escucha música es fácil encontrar defensores del vinilo, del MP3, del streaming e incluso de las viejas cassettes, pero hace ya varios años que la mayoría da por muerto al Compact Disc. Aunque tampoco todos. Me ha llamado la atención el caso de “Yeezus”, el álbum que Kanye West publicó el pasado mes de junio. En formato físico, este cuenta con un no-diseño en el que un jewel case –la típica caja de de plástico transparente- cerrado con un trozo de cinta aislante roja deja ver un CD que no lleva ninguna impresión. Esa imagen del disco en su funda ha sido reproducida en la infinidad de sitios que han reseñado “Yeezus”: no la de un vinilo, ni la de un cassette, ni la de un pendrive ni un teléfono móvil, sino la de un disco compacto. Con lo que entiendo que hay gente importante que a día de hoy aún reivindica este formato. Yo también lo hago, y por eso expongo aquí siete puntos por los que creo que no ha quedado aún obsoleto.

  1. Precio. A día de hoy, la mayoría de las novedades en CD rondan los 10-12€. Y estas cada vez pasan más pronto a la serie media, con lo que ese precio va bajando. Por otro lado, tampoco son raras las liquidaciones de stock que ponen catálogos enteros de discos a 3, 2 o 1€. Por contra, es muy raro que un disco en mp3 cueste a día de hoy menos de 10€, a pesar de no contar con un soporte físico. Y los nuevos lanzamientos discográficos en vinilo rara vez bajan de los 18€. Entre los vinilos usados se pueden encontrar gangas (que no suelen tener un precio menor que los mismos discos en la serie media de CD), pero lo cierto es que el auge del coleccionismo está haciendo que esos precios suban. Así que en este aspecto el CD gana.
  2. Calidad del sonido. El standard de calidad del disco compacto es bastante alto. Desde luego, mucho más alto que lo que pueden ofrecer los archivos comprimidos del streaming o el MP3. Por otro lado, respecto al vinilo, muchos defienden que su sonido es inigualable. Yo también pienso así, pero tampoco creo que sea mejor que el del CD. El formato maxi single o algunas reediciones pueden tener una calidad espectacular, pero también es cierto que muchos aficionados alardean de poseer discos fabricados de forma pobre o maltratados por el paso del tiempo, que objetivamente no tienen una calidad de sonido óptima. En cualquier caso creo que la calidad de sonido en formato vinilo no es mejor, solamente distinta. Así que aquí veo un empate entre el vinilo y el CD.
  3. Resistencia. Cuando surgió el CD, la publicidad anunció que los nuevos discos mantenían íntegra hasta la eternidad la calidad del sonido. Está claro que aquello era una bravuconada, dado que el formato entonces era demasiado joven para que nadie hubiera tenido la oportunidad de probar cómo iba a responder al paso del tiempo. Después de más de veinte años utilizando este formato, puedo decir que solo se han dejado de escuchar correctamente mis CDs grabados. Entre los CDs originales, muy pocos se han llegado a rallar, y esto solo ha sucedido en casos de maltrato manifiesto. Es bastante más fácil que un disco de vinilo se ralle, o simplemente que su sonido pierda brillo por el mero desgaste del uso. A falta de saber cómo envejecerán aún más los CDs y los MP3, dejo esta categoría con un empate entre los dos formatos.
  4. Almacenamiento. Está claro, en un disco duro externo del tamaño de una pitillera se puede almacenar música que ocuparía muchas estanterías si estuviera grabada en discos. Pero entre los soportes físicos encuentro que el más cómodo es el CD. El vinilo es más grande, y también más incómodo de apilar. La caja dura con forma de paralelepípedo de los CDs es más fácil de organizar. Por otro lado, a la hora de transportarlos no hay dudas: desplazarse para pinchar con discos de vinilo es un infierno, obliga a cargar con una pesadísima maleta, mientras que para hacerlo con CD basta con escoger lo que necesitas esa noche y guardar los discos sin funda en una carpeta que se puede llevar en una mochila o un bolso grande.
  5. Reproducción. Tanto el CD como el MP3 permiten un acceso rápido a las distintas pistas de un disco, y también saber exactamente cuánto dura cada una y cuáto tiempo queda para que termine. Frente a esto, aparentemente el único beneficio del vinilo es que permite un manejo completamente manual: tocando el disco con la punta de los dedos se le puede detener, hacer que suene hacia atrás, scratchear… sin embargo, las modernas herramientas de reproducción permiten emular todos esos efectos en cualquier otro formato. Así que aquí el vinilo pierde.
  6. Compatibilidad. Por mucho que el vinilo esté de moda, no todo el mundo cuenta con un plato en su casa, tampoco todos los locales para pinchar tienen un plato en condiciones, y escuchar un disco de vinilo mientras se conduce en coche es bastante complicado. Me llama la atención que en el momento de mayor auge del vinilo en lustros se hayan dejado de fabricar los míticos platos technics, el reproductor de vinilos por excelencia para turntablistas profesionales. En teoría, el MP3 es compatible con infinidad de reproductores y aplicaciones informáticas; sin embargo, la enorme variedad de reproductores y de formatos de compresión hace que en ocasiones no haya manera de hacer que un archivo suene. Por contra, a día de hoy todavía se puede encontrar casi en cualquier lugar una minicadena, un ordenador, un DVD, una videoconsola… que pueda leer nuestros discos. Así que a día de hoy el CD sigue ganando en este punto.
  7. Artwork. Siempre se ha dicho que las carpetas gigantes de los discos de vinilo permiten un diseño más vistoso. Pero eso no quita para que muchos diseñadores han conseguido sacar de todo del pequeño tamaño del CD. El MP3 es invisible, así que no podría competir en esta categoría. Así que… bueno, dejémoslo en que el CD no pierde.

Muchos defienden el vinilo ya que, cuentan, este formato fue abandonado no por haber quedado obsoleto, sino por la presión de las grandes discográficas que vieron en el CD posibilidades de ampliar el margen de beneficios. Sin embargo, dado que no encuentro motivos objetivos para rechazar el CD, en la reivindicación del vinilo veo muchos puntos en común con la campaña que lo desprestigió hace un par de décadas.

El formato CD quedará totalmente obsoleto el día en que se dejen de fabricar reproductores para este soporte. Y es cierto que estos cada vez ocupan un espacio más discreto en las estanterías de las tiendas de electrónica. Pero hasta que llegue ese trágico día, yo seguiré disfrutando con mis CDs recién comprados.

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